El hombre busca su interpretación. Es probable al menos lo queremos
creer- que estemos en las puertas de un nuevo humanismo social. Todos
los indicadores apuntan que en el mundo globalizado la cultura creativa
del ser humano prevalecerá sobre otras consideraciones.
En verdad la globalización acentúa la propia identidad y provoca
reacciones frente a lo puramente racional. Ejerce una presión para
decidir cerca de uno mismo e invita al holismo frente al pensamiento
unidisciplinario. Estímulos existen para que seamos optimistas frente a
un proceso de reconsideración social del hombre. El destino indefinido
es siempre incierto, pero la salida siempre pasa por un reconocimiento
del sí mismo. Todo proceso de individuación conlleva a la autoafirmación
y esta al pensamiento propio. Dicho en otras palabras, el hombre cínico
y nihilista buscará ser protagonista de su propia historia y de la
historia de los demás. Allí debemos dirigir nuestros esfuerzos.
Estamos ante un cambio social, uno crucial, pero uno que debemos
mirar en la multiplicidad de ellos que se han producido. Para mirarlos
se recurrió primero a la Filosofía de la historia y se desplegó una
Teoría General de la Sociedad. Luego se introdujo la noción de evolución
social y el materialismo histórico, finalmente, un concepto polémico de
desarrollo. Ahora se asoma la tesis de la homogeneización, tal como lo
hemos visto. Los escépticos elencan los eventuales males.

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